Todo se había estropeado. Él educó a los habitantes de esa ciudad, él les enseñó las bases de la convivencia y del estar en ciudadanía. Pero ahora ya todo se había estropeado. En su ausencia el comercio había llegado a la ciudad, y junto a él, el dinero y los bancos. Nuevos ideales afloraron en la ciudad que se impusieron a los que él había inculcado. Ya cada persona era un mundo aparte que giraba sobre su propio eje sin tener en cuenta a todos los demás. La desesperación de sus fracasos fuera de la ciudad y a su vuelta hizo que se fuera consumiendo poco a poco. En su lecho de muerte sólo había una persona a su lado. |

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